Los procesos de cambio en nuestro sistema educativo se
enfrentan a grandes retos, particularmente en el campo de la Administración de
la Educación, como por ejemplo: implementar mejores sistemas de comunicación,
incrementar la participación y el compromiso y establecer respuestas educativas
novedosas en atención a las necesidades del contexto.
El trabajo colaborativo es una respuesta apropiada para
romper los viejos paradigmas rígidos y burocráticos, pues incluye sistemas que
propician la gestión del talento humano y que reconocen que el cambio es inherente
a la persona y un reflejo de quienes integran la organización.
El trabajo colaborativo debe implementarse para alcanzar y
mantener el éxito en las instituciones educativas, ya que éstas requieren la integración de talentos prácticamente imposibles de encontrar en un solo individuo; por ello,
las nuevas estructuras de las organizaciones demandan una mayor interacción entre las personas, que no puede lograrse con
individualismos, sino más bien con una actitud colaborativa, la cual debe promoverse
en todos los niveles.
